Operación Masacre, una radiografía de un pasado ominoso y un presente lleno de oprobios.
Por: Jorge Padilla Nassif
Esta magna obra de autoría del escritor y periodista argentino Rodolfo Jorge Walsh es una de las más sobresalientes de la literatura de género de no ficción. Es una muestra palpable del periodismo de investigación de mediados del siglo XX, que narra de manera peculiar la realidad social y política de una Argentina que agonizaba y se desangraba por las luchas partiditas.
Es una recopilación de historias reales contadas por los sobrevivientes de un fusilamiento clandestino, por las víctimas de una de las formas de opresión que fueron el pan de cada día en una nación donde el sólo hecho de mencionar el nombre de un líder opositor al régimen era causal de muerte.
En ese contexto social y político, se encontraba el país de la pampa. Estaba bajo el mando de un gobierno de facto, absolutista, desposta y dictatorial, el régimen del general Aramburu, quien derrocó al gobierno justicialista de Juan Domingo Perón, un hombre que marcó la historia política de la Argentina.
La masacre de cinco personas en José León Suárez a manos de un grupo de oficiales de policía al mando del general Fernández Suarez, es el detonante que incita al periodista Rodolfo Walsh a investigar sobre el hecho, esa fatídica noche del 9 de junio de 1956, donde sangre y pólvora se mezclaron.
Walsh, une de manera magistral los acontecimientos y crea una obra atractiva para el lector, logra hacer de un simple rumor que escuchó en un café, una obra insignia del periodismo de investigación, que ratifica el compromiso con la búsqueda de la verdad y defender a la sociedad de los abusos de poder del Estado.
Es un ejemplo claro de la labor desinteresada de un periodista, que dice “que no reconoce ni acepta jerarquía más alta que la del coraje civil”, ese mismo coraje que lo llevó a descubrir los alcances de la corrupción cuando están ligados al poder.
Demostró que el bien común prima sobre el particular y que a la hora de luchar por la verdad no debe primar en los periodistas las ideas políticas y filiaciones partidistas, mucho menos en nuestras repúblicas latinoamericanas donde los golpes a la democracia van desde censuras a la libertad de prensa hasta tentativas de perpetuidad en el poder.
Mucho menos en nuestras democracias donde civiles aparecen muertos en combates y mostrados ante el mundo como terroristas dados de baja cuando en realidad eran personas del común, campesinos, jornaleros, agricultores, que cayeron en la red de una macabra estratagema política.
El precio por decir la verdad es grande. Muchos periodistas son asesinados por revelar escándalos de corrupción que involucran las más intimas fibras del Estado, Walsh, no fue ajeno a este tipo de situaciones, fue secuestrado y desaparecido, hasta hoy no se sabe nada de él.
Lo más probable es que su voz haya sido silenciada, porque en medio de una atmosfera llena de corrupción y muerte fue el único que se atrevió a oxigenar el aire y hacer valer el fundamento de toda democracia constituida, la libertad.
Por esto, operación masacre, es un reflejo de nuestros días, de nuestros contextos, dominado por la sed de poder.