domingo, 9 de agosto de 2009

A propósito de las "bases"

La Paranoia Política..

El conflicto desatado en torno al “acuerdo militar” que permitiría la presencia de militares y contratistas norteamericanos y la utilización de bases colombianas para operaciones militares contra el narcotráfico y el terrorismo, - y que se ha señalado que es la actualización del Plan Colombia- es una muestra de la paranoia política en la que algunos gobiernos de Ultra izquierda quieren inculcar en las nobles democracias de América Latina.

Resulta irrisoria la posición anti imperialista de uno de los personajes que amenaza con censuras a la libertad de prensa en su país, cuando él mismo pregona un sueño bolivariano que suprime libertades, golpea a la oposición y crea así una clase de dictadura donde la única opinión valida es la suya.

Las declaraciones entrometidas del “Hijo de Bolívar y su Escudero Fiel” son un ejemplo claro de la poca asimilación de la realidad política que tienen estos gobernantes.

Los tiempos políticos en América y el mundo han cambiado, estamos viviendo una época donde la diplomacia y la política exterior desempeñan un papel importante para mantener los lazos de unión entre los pueblos.

Estados Unidos tiene un nuevo presidente, una economía golpeada y aunque sus prioridades estén ahora en el Medio Oriente, en el problema del narcotráfico en la frontera con México y en recuperar su economía, no significa que sus relaciones con los países latinoamericanos estén erigidas sobre esas bases ya retrogradas de la doctrina Monroe.

El reciente periplo del presidente Uribe por siete países de Suramérica y las voces de respeto que los mandatarios le manifestaron por las decisiones que tome el gobierno frente al tema del “Acuerdo Militar” demuestran que los personajes que desestabilizan la región son y serán los mismos. Parece que siguieran en plena guerra fría, donde comunistas y capitalistas recelaban de la cercanía o influencia de uno y del otro en algún lugar del mundo.

Colombia necesita hoy acabar con el narcotráfico, el cual es el motor del terrorismo, ese mismo que lo ha desangrado por más de 70 años. Esta estrategia militar no es más que una cooperación entre dos naciones que buscan un objetivo común, no son para atacar al “comandante en Jefe”, al que nadie le pone querellas por sus relaciones con Rusia.

El 70 por ciento del país apoya este acuerdo. Los colombianos han aprendido que este problema hace rato dejó de ser sólo de Colombia y lo digo por las complacientes y casi compinches afinidades de los dos vecinos tienen con los grupos subversivos que según Chávez “no son terroristas pero hacen uso de acciones terroristas”.

Chávez habló de Guerra. Un término fuerte. En este contexto los países de América latina deberían utilizar estos focos de opinión y debate – Unasur- para poner en común sus prioridades, unir esfuerzos para acabar con los problemas de la región y deberían identificar quienes son en realidad las amenazas para la paz regional.

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