El documental la Sierra es una mirada retrospectiva a la vida de las pandillas juveniles que viven en las comununas nororientales de Medellín.
En esta recopilación audiovisual, se muestra cómo el narcotráfico, la violencia y el sicariato logran mermar en lo más hondo de una sociedad hasta el punto de estigmatizarla y condenarla a una vida de muerte.
Es una realización de los periodistas Margarita Martínez y Scott Dalton, que narra de manera peculiar una temática real que muchos conocen, pero que nadie había contado en su pura esencia.
La vida de los integrantes del Bloque Metro de las autodefensas ilegales transcurre entre la zozobra, la oscuridad y ráfagas de fusil.
Edinson, es un joven padre de 22 años, comandante del Bloque Metro de las Autodefensas ilegales, a su edad tiene un gran prontuario criminal.
La mayoría de los integrantes de este bloque de las Autodefensas son jóvenes en edades que no sobrepasan los 22 años, son chicos de barrio, de pandillas que irónicamente encontraron en esa vida la única forma de no morirse de hambre.
Edison, era el patrón, mandaba en su zona, patrullaba las oscuras calles hasta que encontró la muerte. La historia detrás de la sierra es contada por los protagonistas de una lucha sangrienta. Esa misma que también se libra en el campo pero que aquí se gesta en la parte más deprimida y olvidada de una urbe cosmopolita como lo es Medellín.
Son muchas las historias detrás de La Sierra, por un lado la oscura cara de la marginalidad, que trae consigo violencia y muerte por otro la poca asimilación de futuro de los jóvenes de este contexto que en su imaginario ser un “duro” es sinónimo de poder, mujeres y drogas.
Las niñas de la Sierra a los 14 años ya son madres y en muchos casos, viudas. El porvenir que les depara a sus hijos está marcado por el resentimiento, el odio y la falta de oportunidades por que no encuentran otro futuro que el que ofrece las calles.
Este es sólo uno de los muchos rostros del conflicto colombiano, de esa guerra absurda que inunda de sangre nuestros campos, ciudades. La sierra es producto de la cruel guerra del narcotráfico que azota al país, esa misma que no acaba cuando capturan capos y decomisan coca.
La Sierra esta en muchas partes de Colombia donde las cámaras aun no han llegado a grabar. No sólo hay Sierras en Medellín, hoy día nuestro contexto es desalentador, Córdoba se ha convertido en el nuevo nido de las águilas negras y grupos emergentes que han sembrado el terror en los antes tranquilos municipios y donde hoy los asesinatos están a la orden del día.
En una guerra hay victimas, de parte de los combatientes y de los que no tienen velas en el entierro, lastimosamente vivimos en un país donde cruelmente estamos acostumbrados al dolor.
viernes, 2 de octubre de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
De La Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento.
Análisis...
Editado por: Jorge Padilla Nassif
Hace varias décadas el sociólogo canadiense Marshall McLuhan acuñó el término de aldea global, que refiere la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.
Hoy estamos siendo testigos de un proceso tecnológico arrollador. Las tecnologías de la información TIC, s se han convertido en una herramienta indispensable en lo tendiente a la utilización de estas en materia de educación, desarrollo y comunicación.
La globalización ha dado paso a un proceso de intercambio de información con marcadas tendencias culturales a la cual se le ha denominado sociedad de la información, este término hace referencia a un conglomerado conectado a través de herramientas tecnológicas que hacen posible una comunicación a distancias.
Muchos estudiosos de los Mass Media han propuesto que la sociedad debe superar esta fase del proceso y llegar aun nivel que muchos teóricos de la comunicación han planteado como el cambio de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Al final esto no resulta ser más que una mera concepción del mundo globalizado.
La definición clásica de información difiere del concepto de comunicación en la medida que el proceso genera feed back o retro alimentación, elemento fundamental del entendimiento y de los procesos cognitivos.
En este orden de ideas tener al alcance un mundo de posibilidades de información no es suficiente si no se aprende a utilizarla en beneficio propio y ese es precisamente el problema de muchas sociedades tercer mundistas que también están aisladas del proceso debido a las dificultades del acceso a la información.
Resulta poco creíble que en está época de Internet, banda ancha, celulares y satélites, todavía haya un gran porcentaje de comunidades en especial de países del tercer mundo que aún no tengan un libre acceso a la información.
Ha esto se le suma las múltiples violaciones a la libertad de presa y a las restricciones dictatoriales de los gobiernos totalitarios.
"Los ciudadanos del Tercer Mundo son en muchos sentidos los lisiados de la "aldea mundial", enfrentan más dificultades que el resto para acceder a la información o para participar en los procesos decisorios", dice el editor de la Revista del Sur, Roberto Bissio, quien señala no obstante que el uso del correo electrónico se puede convertir en un instrumento poderoso para las sociedades del Sur, como lo es para las personas discapacitadas en todas partes.
Esta brecha digital que separa a un mundo tecnológico y mediatizado de otro aislado y reprimido es la muestra más grande de la desigualdad que impera en esta época de transformaciones, si bien es un proceso con tendencias globales, aun no ha logrado concentrar su accionar en las comunidades ávidas y necesitadas de profundas transformaciones globales.
La Periodista británica, Sally Burch, directora ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), señala que “Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hacer referencia a un fenómeno -actual o futuro-, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo bagaje ideológico”
Así, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que estamos viviendo o en la cual deseamos vivir, va hacer blanco de enconados debates “una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de sociedad”
Es estos momentos toda concepción teórica sobre el tema resulta cíclica y sólo generará mayores diferencias, pero algunos investigadores han replanteado el concepto haciendo una nueva concepción de sociedad y procesos productivos.
En esta categoría nos referiremos a Manuel Castells este sociólogo español es uno de los investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad reconocida en la materia.
Castells prefiere el término “sociedad informacional” antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” [1]
Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (...) Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo un elemento decisivo del sistema de producción” [2]
Debido a estas diferencias teóricas es preciso entender el proceso como un sistema cambiante en el cual interviene elementos de orden cultural, Social y económico, todo esfuerzo que se haga para cerrar la brecha digital existente es un paso más para la consolidación de un desarrollo equitativo.
[1] Castells, Manuel. 2002 “La dimensión cultural de Internet”, Universitat Oberta de Catalunya, tomado de la Publicación titulada sociedad de la información /sociedad del conocimiento de Sally Burch.
[2] idem citación p. 58.
Reseña del Documento de Luis Beltrán Salmón
La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo
Por: Jorge Padilla Nassif
Por: Jorge Padilla Nassif
“Los esfuerzos de los paises Latinoaméricanos para implementar programas de comunicación para el desarrollo que propendan por el bienestar de sus pueblos”
A través de la historia, los diversos cambios sociales, políticos, económicos y culturales que ha vivido la humanidad han obligado a muchos de los teorizadores y estudiosos de la comunicación, a replantear, sus doctrinas teóricas sobre el verdadero papel de los Mass Media dentro de las sociedades, y qué tanto aportan a su crecimiento y desarrollo, entendido en términos de cambios al interior de la sociedad que beneficien a las clases más necesitadas.
En este orden de ideas, el periodista y teórico de la comunicación boliviano Luis Ramiro Beltrán Salmón, trabaja desde 1954 y 1964 en diversas naciones de América Latina en proyectos de comunicación en los sectores de la agricultura y la ganadería, a partir de planteamientos que terminarían definiéndose, en términos teóricos, como 'comunicación para el desarrollo'.
Beltrán se afianza en sus planteamientos especialmente después de que pasar cinco años en los Estados Unidos, donde se doctoró en Comunicación y Sociología en la Universidad de Michigan e integró a sus inquietudes una sólida formación académica. "Allá -ha señalado Beltrán- fue donde me encontré con las bases de la teorización sobre comunicación para el desarrollo"[1]
Precisamente en sus ensayo titulado: “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo, presentado en el III Congreso Panamericano de la Comunicación, Beltrán, esboza la problemática de la Comunicación para el Desarrollo en el contexto de la Sociedad de la Información en los países latinoamericanos.
El autor hace una introducción detallando de manera clara los acontecimientos históricos que propiciaron la aparición de un término que hasta mediados y final de la Segunda Guerra Mundial era desconocido dentro del ámbito de estudio de los medios de comunicación.
“Sólo cerca del final del primer quinquenio de la era post Hiroshima surgió con firmeza en el mundo la noción de “desarrollo” como sustituto de la de “progreso”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 4)
Esto de debía a la concepción mecanicista de los medios de comunicación señalando las teorías comunicativas de los efectos en las audiencias, las teorías político económicas de los medios de comunicación, en los cuales los objetivos principales de los mismos estaba guiado para la consecución de un benefician económico en Pro de los monopolios y cuyo supuesto fundamental es la “unidad de la "elite" de la sociedad, así como una subordinación de los demás sectores sociales a los intereses de la clase dominante”.
En este contexto los medios de comunicación no cumplían con su fin social el cual es propender por el desarrollo de los pueblos, dado que por su carácter de masividad, deben proyectar en sus audiencias, usos adecuados para la satisfacción de las necesidades.
En las postrimerías de la década de los años 40, Los Estados Unidos de America, desarrollaron una política de Asistencia Técnica y Financiera para los países de Latinoamérica que habían apoyado la causa contra el régimen nazifacista. Esta política de ayuda conocida como el Punto Cuatro, era para America latina lo que para Europa en esa época se denomino el Plan Marshall que buscaba reconstruir económica y socialmente a la Europa devastada por la guerra.
“El programa proporcionaba a los gobiernos, incluyendo desde luego a los de Latinoamérica, apoyo para ampliación y mejoramiento de infraestructura de caminos, vivienda, electricidad, agua potable y alcantarillado. Por otra parte, estableció con dichos gobiernos servicios cooperativos de agricultura, salud y educación a partir del inicio de la década de 1950. Comprendiendo que la acción Pro desarrollo en estos campos requería provocar por persuasión educativa cambios de conducta tanto en funcionarios como en beneficiarios, incluyó en cada uno de esos servicios sociales una unidad dedicada a la información de apuntalamiento a los fines del respectivo sector. Y esta medida llegaría a constituir una de las raíces mayores de la actividad que sólo varios años después iría a conocerse como “comunicación para el desarrollo”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 5)
Ante este contexto, Beltrán, expone en su ensayo la forma como se gestaron y consolidaron proyectos de comunicación para el desarrollo en los países latinoamericanos.
Presenta como uno de los principales proyectos pioneros de la comunicación para el desarrollo en America el de las Radioescuelas en Colombia, es preciso señalar que fue el primer país del continente en usar la radio con fines educativos, a este antecedente colombiano se le suma la experiencia de la cadena de radio –mineras indígenas de Bolivia, estos procesos de comunicación le proporcionaron a esta comunidades una forma de expresión abierta que al final sufrieron represión gubernamental.
Todos estos programas pioneros de la comunicación para el desarrollo carecieron de fundamentos teóricos firmes que permitieran su uso y aplicación en contextos distintos, hasta que en Estados Unidos, un ramillete de sociólogos y comunicólogos desarrollaron diferentes teorías y planteamientos entorno a la comunicación y su relación con el desarrollo de las sociedades.
Entre ellas sobresalen las del tradicionalismo a la modernidad de Daniel Lerner, la Difusión de innovaciones de Everett Rogers y Clima para el cambio del teórico Wilbur Schramm.
De igual forma en el documento se muestra la otra cara de la moneda que ha impedido el libre desarrollo social y económico de los pueblos latinoamericanos. La teoría de la dependencia, propuesta por varios economistas y científicos, afirma que uno de los factores que inhiben el desarrollo de los pueblos es su exagerado endeudamiento externo.
Dentro de esta concepción, el autor señala que las debacles económicas, la crisis del petróleo y el capitalismo, han llevado a las débiles economías latinoamericanas hacer recortes en gastos públicos, afectando de manera directa la inversión social y por ende el desarrollo.
Frente a esta problemática, Beltrán señala en su documento que hay que entender el desarrollo como: “un proceso dirigido de profundo y acelerado cambio sociopolítico que genere transformaciones sustanciales en la economía, la ecología y la cultura de un país a fin de favorecer el avance moral y material de la mayoría de la población del mismo en condiciones de dignidad, justicia y libertad.”
En la década de 1970, se repensó el modelo comunicativo lineal de Harold Lasswell, que rea concebido como mecanicista y percibía ala comunicación como un proceso unidireccional en el cual el receptor tomaba una postura de pasividad exagerada ante los mensajes que recibía.
Con el surgimiento de la teoría de los efectos limitados en las audiencias, los medios dejaron de tener ese carácter de omnipotencia y desiste de percibir a La audiencia como una masa homogénea puesto que cada miembro tiene características que lo hacen diferente a otro, por lo tanto, su conducta podrá ser diferente, dependiendo de su personalidad.
Aquí surgen los primeros intentos teóricos desde la comunicación para replantear el papel de los medios en la sociedad, es así como Paul Lazarsfeld, observará que los efectos de los mensajes están fuertemente condicionados por el contexto social al que el individuo pertenece, lo que significa que el modo en que se produce la valoración de un mensaje se haya incidida por la influencia que otros significativos ejercen sobre el individuo.
En términos generales, el documento de Beltrán hace un detallado análisis del surgimiento de procesos comunicativos hasta llegar a un punto el cual surge un concepto de la comunicación ligado al cambio social haciendo referencia a un proceso de diálogo público a través del cual las personas definen quiénes son, qué es lo que quieren, y cómo lo pueden obtener. Es un cambio positivo en la vida de las personas – asumiendo el cambio como ellos mismos lo definen. Busca particularmente mejorar las vidas de las personas marginalizadas política y económicamente, y se apoya en principios de tolerancia, auto-determinación, equidad, justicia social y participación activa de todos
domingo, 9 de agosto de 2009
A propósito de las "bases"
La Paranoia Política..
El conflicto desatado en torno al “acuerdo militar” que permitiría la presencia de militares y contratistas norteamericanos y la utilización de bases colombianas para operaciones militares contra el narcotráfico y el terrorismo, - y que se ha señalado que es la actualización del Plan Colombia- es una muestra de la paranoia política en la que algunos gobiernos de Ultra izquierda quieren inculcar en las nobles democracias de América Latina.
Resulta irrisoria la posición anti imperialista de uno de los personajes que amenaza con censuras a la libertad de prensa en su país, cuando él mismo pregona un sueño bolivariano que suprime libertades, golpea a la oposición y crea así una clase de dictadura donde la única opinión valida es la suya.
Las declaraciones entrometidas del “Hijo de Bolívar y su Escudero Fiel” son un ejemplo claro de la poca asimilación de la realidad política que tienen estos gobernantes.
Los tiempos políticos en América y el mundo han cambiado, estamos viviendo una época donde la diplomacia y la política exterior desempeñan un papel importante para mantener los lazos de unión entre los pueblos.
Estados Unidos tiene un nuevo presidente, una economía golpeada y aunque sus prioridades estén ahora en el Medio Oriente, en el problema del narcotráfico en la frontera con México y en recuperar su economía, no significa que sus relaciones con los países latinoamericanos estén erigidas sobre esas bases ya retrogradas de la doctrina Monroe.
El reciente periplo del presidente Uribe por siete países de Suramérica y las voces de respeto que los mandatarios le manifestaron por las decisiones que tome el gobierno frente al tema del “Acuerdo Militar” demuestran que los personajes que desestabilizan la región son y serán los mismos. Parece que siguieran en plena guerra fría, donde comunistas y capitalistas recelaban de la cercanía o influencia de uno y del otro en algún lugar del mundo.
Colombia necesita hoy acabar con el narcotráfico, el cual es el motor del terrorismo, ese mismo que lo ha desangrado por más de 70 años. Esta estrategia militar no es más que una cooperación entre dos naciones que buscan un objetivo común, no son para atacar al “comandante en Jefe”, al que nadie le pone querellas por sus relaciones con Rusia.
El 70 por ciento del país apoya este acuerdo. Los colombianos han aprendido que este problema hace rato dejó de ser sólo de Colombia y lo digo por las complacientes y casi compinches afinidades de los dos vecinos tienen con los grupos subversivos que según Chávez “no son terroristas pero hacen uso de acciones terroristas”.
Chávez habló de Guerra. Un término fuerte. En este contexto los países de América latina deberían utilizar estos focos de opinión y debate – Unasur- para poner en común sus prioridades, unir esfuerzos para acabar con los problemas de la región y deberían identificar quienes son en realidad las amenazas para la paz regional.
El conflicto desatado en torno al “acuerdo militar” que permitiría la presencia de militares y contratistas norteamericanos y la utilización de bases colombianas para operaciones militares contra el narcotráfico y el terrorismo, - y que se ha señalado que es la actualización del Plan Colombia- es una muestra de la paranoia política en la que algunos gobiernos de Ultra izquierda quieren inculcar en las nobles democracias de América Latina.
Resulta irrisoria la posición anti imperialista de uno de los personajes que amenaza con censuras a la libertad de prensa en su país, cuando él mismo pregona un sueño bolivariano que suprime libertades, golpea a la oposición y crea así una clase de dictadura donde la única opinión valida es la suya.
Las declaraciones entrometidas del “Hijo de Bolívar y su Escudero Fiel” son un ejemplo claro de la poca asimilación de la realidad política que tienen estos gobernantes.
Los tiempos políticos en América y el mundo han cambiado, estamos viviendo una época donde la diplomacia y la política exterior desempeñan un papel importante para mantener los lazos de unión entre los pueblos.
Estados Unidos tiene un nuevo presidente, una economía golpeada y aunque sus prioridades estén ahora en el Medio Oriente, en el problema del narcotráfico en la frontera con México y en recuperar su economía, no significa que sus relaciones con los países latinoamericanos estén erigidas sobre esas bases ya retrogradas de la doctrina Monroe.
El reciente periplo del presidente Uribe por siete países de Suramérica y las voces de respeto que los mandatarios le manifestaron por las decisiones que tome el gobierno frente al tema del “Acuerdo Militar” demuestran que los personajes que desestabilizan la región son y serán los mismos. Parece que siguieran en plena guerra fría, donde comunistas y capitalistas recelaban de la cercanía o influencia de uno y del otro en algún lugar del mundo.
Colombia necesita hoy acabar con el narcotráfico, el cual es el motor del terrorismo, ese mismo que lo ha desangrado por más de 70 años. Esta estrategia militar no es más que una cooperación entre dos naciones que buscan un objetivo común, no son para atacar al “comandante en Jefe”, al que nadie le pone querellas por sus relaciones con Rusia.
El 70 por ciento del país apoya este acuerdo. Los colombianos han aprendido que este problema hace rato dejó de ser sólo de Colombia y lo digo por las complacientes y casi compinches afinidades de los dos vecinos tienen con los grupos subversivos que según Chávez “no son terroristas pero hacen uso de acciones terroristas”.
Chávez habló de Guerra. Un término fuerte. En este contexto los países de América latina deberían utilizar estos focos de opinión y debate – Unasur- para poner en común sus prioridades, unir esfuerzos para acabar con los problemas de la región y deberían identificar quienes son en realidad las amenazas para la paz regional.
martes, 26 de mayo de 2009
Análisis.
Operación Masacre, una radiografía de un pasado ominoso y un presente lleno de oprobios.
Por: Jorge Padilla Nassif
Esta magna obra de autoría del escritor y periodista argentino Rodolfo Jorge Walsh es una de las más sobresalientes de la literatura de género de no ficción. Es una muestra palpable del periodismo de investigación de mediados del siglo XX, que narra de manera peculiar la realidad social y política de una Argentina que agonizaba y se desangraba por las luchas partiditas.
Es una recopilación de historias reales contadas por los sobrevivientes de un fusilamiento clandestino, por las víctimas de una de las formas de opresión que fueron el pan de cada día en una nación donde el sólo hecho de mencionar el nombre de un líder opositor al régimen era causal de muerte.
En ese contexto social y político, se encontraba el país de la pampa. Estaba bajo el mando de un gobierno de facto, absolutista, desposta y dictatorial, el régimen del general Aramburu, quien derrocó al gobierno justicialista de Juan Domingo Perón, un hombre que marcó la historia política de la Argentina.
La masacre de cinco personas en José León Suárez a manos de un grupo de oficiales de policía al mando del general Fernández Suarez, es el detonante que incita al periodista Rodolfo Walsh a investigar sobre el hecho, esa fatídica noche del 9 de junio de 1956, donde sangre y pólvora se mezclaron.
Walsh, une de manera magistral los acontecimientos y crea una obra atractiva para el lector, logra hacer de un simple rumor que escuchó en un café, una obra insignia del periodismo de investigación, que ratifica el compromiso con la búsqueda de la verdad y defender a la sociedad de los abusos de poder del Estado.
Es un ejemplo claro de la labor desinteresada de un periodista, que dice “que no reconoce ni acepta jerarquía más alta que la del coraje civil”, ese mismo coraje que lo llevó a descubrir los alcances de la corrupción cuando están ligados al poder.
Demostró que el bien común prima sobre el particular y que a la hora de luchar por la verdad no debe primar en los periodistas las ideas políticas y filiaciones partidistas, mucho menos en nuestras repúblicas latinoamericanas donde los golpes a la democracia van desde censuras a la libertad de prensa hasta tentativas de perpetuidad en el poder.
Mucho menos en nuestras democracias donde civiles aparecen muertos en combates y mostrados ante el mundo como terroristas dados de baja cuando en realidad eran personas del común, campesinos, jornaleros, agricultores, que cayeron en la red de una macabra estratagema política.
El precio por decir la verdad es grande. Muchos periodistas son asesinados por revelar escándalos de corrupción que involucran las más intimas fibras del Estado, Walsh, no fue ajeno a este tipo de situaciones, fue secuestrado y desaparecido, hasta hoy no se sabe nada de él.
Lo más probable es que su voz haya sido silenciada, porque en medio de una atmosfera llena de corrupción y muerte fue el único que se atrevió a oxigenar el aire y hacer valer el fundamento de toda democracia constituida, la libertad.
Por esto, operación masacre, es un reflejo de nuestros días, de nuestros contextos, dominado por la sed de poder.
domingo, 17 de mayo de 2009
Investigación.
ALARMANTES CIFRAS DE SUICIDIOS EN EL DEPARTAMENTO DE CORDOBA
Por: Jorge Padilla Nassif
Montería. Ocurrió el 29 de marzo del 2009 en el sector la Represa del Barrio Cantaclaro. Eran las nueve de la noche cuando Aldair Polo Arroyo, de 16 años de edad, alteró la tranquilidad y generó terror cuando hizo un par de disparos al aire y le gritó a su progenitora que se mataría. Al día siguiente su cuerpo ensangrentado era la portada de los diarios amarillistas.
Los casos de suicidios en el departamento de Córdoba en los últimos cuatro años son alarmantes. Así lo demuestra un estudio realizado por la Secretaría de Desarrollo de la Salud. El año pasado se reportaron el departamento de Córdoba 31 intentos de suicidios consumados.
En el año 2005 se presentaron 23 casos. En 2006 fueron 33. En el 2007 la estadística reveló 40 casos de muerte auto inflingida, lo que muestra un progresivo aumento.
Puesta en perspectiva la cifra es preocupante, ya que en lo que va corrido del año 2009 en el Departamento de Córdoba, como lo indica un informe de la Policía Nacional se han registrado ya 4 suicidios, dos en Montería, y los demás en los municipios de Cotorra y Lorica.
La ciudad de Córdoba con el mayor índice de suicidios (66 por ciento) es Montería. Once de los 31 casos registrados el año pasado ocurrieron en la capital cordobesa, Cereté y Sahagún, se ubican por debajo de Montería con 4 y 2 casos respectivamente.
Contrario a lo que se creyera, la mayoría de los suicidios se han registrado en las zonas rurales, con un porcentaje del 68 por ciento, en los campos y veredas se presentan con mayor frecuencia, así lo señala la investigación de la Secretaria de desarrollo de la Salud departamental.
Esta misma indagación, mostró que el grupo poblacional más susceptible a los suicidios son los adolescentes con rangos de edad entre los 15 y los 19 años. Con respecto al género, Los hombres son los que más se suicidan en Córdoba.
La Psicóloga Gloria Orduz, especialista en Comportamiento Juvenil, afirma que esto sucede debido a “la frecuencia y facilidad con la que se deprimen los jóvenes, y estos síntomas depresivos con una mayor reiteración, son causados por decepciones amorosas, problemas familiares y económicos”.
De hecho de las 31 muertes del 2008, 16 fueron de jóvenes entre los 15 y los 19 años de edad. Así las cosas, el promedio departamental de suicidios para el año pasado fue de 4 suicidios por cada 100 mil habitantes, según cifras estadísticas aportadas por la oficina del observatorio del delito.
De igual manera, Orduz, señala que “la mayoría de los suicidas en un 80 por ciento presentan trastornos mentales y por lo tanto son considerados como los principales factores de riesgo. “El consumo de alcohol y drogas alucinógenas son otros agentes riesgosos ya que inhiben la capacidad de raciocinio del potencial suicida al momento de tomar la fatal decisión”.
Por otra parte, los Adultos mayores son los que menos intentos de suicidios reportan en el departamento, el 2.1 por ciento de los abuelos que intentan suicidarse lo logran, mientras que esta cifra en los jóvenes alcanza el 34 por ciento y la mayoría de estos (con un 30 por ciento) son estudiantes.
La forma más utilizada para cometer el suicidio es el envenenamiento, el ahorcamiento, y las armas de fuego. Entre las principales causa figuran los trastornos mentales, decepciones amorosas, problemas financieros y judiciales.
Con este contexto poco prometedor, las autoridades encargadas del fortalecimiento de los programas de prevención de suicidios en el departamento, afirman que frente a esta problemática la Secretaria Departamental de la Juventud cuenta con una serie de programas que tienen como objetivo aportar a mejorar la calidad de vida de los jóvenes del departamento de Córdoba, mitigando factores de riesgo que conllevan a este tipo de comportamientos como es el intento de suicidio, cabe recordar que esta problemática es abordada por el componente de salud mental de los planes de atención básica en salud, que operan, las secretaria de salud municipales.
Por otra parte el programa prevención de jóvenes en situaciones de alto riesgo, brinda información para la prevención del consumo de drogas, capacitación laboral a más de mil jóvenes de la ciudad de Montería.
Hay que unir esfuerzos para evitar que nuestros jóvenes se sigan matando.
Informes estadísticos revelan que en el departamento se han suicidado más de cien personas en los últimos cuatro años
Por: Jorge Padilla Nassif
Montería. Ocurrió el 29 de marzo del 2009 en el sector la Represa del Barrio Cantaclaro. Eran las nueve de la noche cuando Aldair Polo Arroyo, de 16 años de edad, alteró la tranquilidad y generó terror cuando hizo un par de disparos al aire y le gritó a su progenitora que se mataría. Al día siguiente su cuerpo ensangrentado era la portada de los diarios amarillistas.
Los casos de suicidios en el departamento de Córdoba en los últimos cuatro años son alarmantes. Así lo demuestra un estudio realizado por la Secretaría de Desarrollo de la Salud. El año pasado se reportaron el departamento de Córdoba 31 intentos de suicidios consumados.
En el año 2005 se presentaron 23 casos. En 2006 fueron 33. En el 2007 la estadística reveló 40 casos de muerte auto inflingida, lo que muestra un progresivo aumento.
Puesta en perspectiva la cifra es preocupante, ya que en lo que va corrido del año 2009 en el Departamento de Córdoba, como lo indica un informe de la Policía Nacional se han registrado ya 4 suicidios, dos en Montería, y los demás en los municipios de Cotorra y Lorica.
La ciudad de Córdoba con el mayor índice de suicidios (66 por ciento) es Montería. Once de los 31 casos registrados el año pasado ocurrieron en la capital cordobesa, Cereté y Sahagún, se ubican por debajo de Montería con 4 y 2 casos respectivamente.
Contrario a lo que se creyera, la mayoría de los suicidios se han registrado en las zonas rurales, con un porcentaje del 68 por ciento, en los campos y veredas se presentan con mayor frecuencia, así lo señala la investigación de la Secretaria de desarrollo de la Salud departamental.
Esta misma indagación, mostró que el grupo poblacional más susceptible a los suicidios son los adolescentes con rangos de edad entre los 15 y los 19 años. Con respecto al género, Los hombres son los que más se suicidan en Córdoba.
La Psicóloga Gloria Orduz, especialista en Comportamiento Juvenil, afirma que esto sucede debido a “la frecuencia y facilidad con la que se deprimen los jóvenes, y estos síntomas depresivos con una mayor reiteración, son causados por decepciones amorosas, problemas familiares y económicos”.
De hecho de las 31 muertes del 2008, 16 fueron de jóvenes entre los 15 y los 19 años de edad. Así las cosas, el promedio departamental de suicidios para el año pasado fue de 4 suicidios por cada 100 mil habitantes, según cifras estadísticas aportadas por la oficina del observatorio del delito.
De igual manera, Orduz, señala que “la mayoría de los suicidas en un 80 por ciento presentan trastornos mentales y por lo tanto son considerados como los principales factores de riesgo. “El consumo de alcohol y drogas alucinógenas son otros agentes riesgosos ya que inhiben la capacidad de raciocinio del potencial suicida al momento de tomar la fatal decisión”.
Por otra parte, los Adultos mayores son los que menos intentos de suicidios reportan en el departamento, el 2.1 por ciento de los abuelos que intentan suicidarse lo logran, mientras que esta cifra en los jóvenes alcanza el 34 por ciento y la mayoría de estos (con un 30 por ciento) son estudiantes.
La forma más utilizada para cometer el suicidio es el envenenamiento, el ahorcamiento, y las armas de fuego. Entre las principales causa figuran los trastornos mentales, decepciones amorosas, problemas financieros y judiciales.
Con este contexto poco prometedor, las autoridades encargadas del fortalecimiento de los programas de prevención de suicidios en el departamento, afirman que frente a esta problemática la Secretaria Departamental de la Juventud cuenta con una serie de programas que tienen como objetivo aportar a mejorar la calidad de vida de los jóvenes del departamento de Córdoba, mitigando factores de riesgo que conllevan a este tipo de comportamientos como es el intento de suicidio, cabe recordar que esta problemática es abordada por el componente de salud mental de los planes de atención básica en salud, que operan, las secretaria de salud municipales.
Por otra parte el programa prevención de jóvenes en situaciones de alto riesgo, brinda información para la prevención del consumo de drogas, capacitación laboral a más de mil jóvenes de la ciudad de Montería.
Hay que unir esfuerzos para evitar que nuestros jóvenes se sigan matando.
LIBERTAD DE PRENSA
Un derecho relativo en teoría y nulo en la práctica
Vivimos, en la actualidad en un mundo globalizado. Todo gira entorno a la comunicación y a las necesidades que ella satisface a través de los medios masivos de comunicación y el ejercicio responsable de los profesionales del periodismo.
Por tal motivo, cuando leemos algún artículo en la prensa o vemos un reportaje en la televisión, recibimos información con diversos enfoques, opiniones y puntos de vista, algunas quizás de nuestro agrado y otras con inclinaciones radicales que no son parte de nuestras ideologías.
Pero esa forma de expresar lo que queremos, lo que sentimos y lo que está sucediendo es precisamente el ejemplo más claro de libertad, “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
No obstante este derecho es relativo en teoría y nulo en la práctica, muchos periodistas cuya labor ha sido informar veraz y oportunamente a las personas de lo que sucede a nuestro alrededor han sido amenazados de muerte, secuestrados, y en los casos más extremos asesinados.
En los albores del siglo XXI el mundo se desangra en innumerables guerras, sus motivos son confusos o escondidos tras la mascara de la lucha contra el terrorismo o la búsqueda del socialismo de Marx, en medio de una atmósfera donde se respira desigualdad social y corrupción.
Lo único cierto de todo esto es que la sociedad en general paga las consecuencias del sometimiento de los gobiernos autoritarios, de los grupos extremistas, terroristas, que quieren que sus atrocidades nunca se conozcan, pero la labor de los periodistas está sujeta a presiones, pero trabajaremos superando esas presiones. Algunos osados héroes hacen caso omiso a las amenazas y se montan en un tren cuyo único destino fijo es el exilio, un secuestro o simplemente asesinarlos para silenciar a quienes ponen en peligro sus intereses.
Ese es el crudo contexto de nuestros días, de nuestra sociedad, donde los predadores de la libertad de prensa tratan de obstruir la realidad, de cubrir con un manto de sangre y dolor sus acciones, ya sean los narcoterroristas en Colombia, los gobiernos autoritarios en Asia, los actores de la violencia en Medio Oriente, Chávez en Venezuela Fidel y Raúl Castro en cuba, sea quien sea la realidad es triste y con un futuro no muy prometedor.
Las violaciones a la libertad de prensa parecen no tener fin y muchos periodista pierden su vida en pleno ejercicio de su labor, el caso más reciente que conmovió a la opinión mundial fue el asesinato del periodista cingalés Lasantha Wicrematunge, asesinado por denunciar la atrocidades de la guerra en Sri Lanka, la presunción de que el Gobierno cingalés está detrás del asesinato de Wicrematunge, es muy probable. Así lo dejó escrito en un conmovedor obituario publicado por el Sunday Lider tres días después de su asesinato.
La lista es extensa muchos mártires de la verdad están hoy desaparecidos asesinados o secuestrados en algún lugar del globo esperando que quizás sean liberados.
Los intereses políticos, económicos de los predadores de la libertad de prensa no han de oponerse a la libertad de expresión a la libertad de hacer llegar al mundo la realidad de una manera objetiva, clara, con el propósito de crear un espacio de pensamiento racional en medio de las bombas y de las balas cruzadas.
Por tal motivo, cuando leemos algún artículo en la prensa o vemos un reportaje en la televisión, recibimos información con diversos enfoques, opiniones y puntos de vista, algunas quizás de nuestro agrado y otras con inclinaciones radicales que no son parte de nuestras ideologías.
Pero esa forma de expresar lo que queremos, lo que sentimos y lo que está sucediendo es precisamente el ejemplo más claro de libertad, “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
No obstante este derecho es relativo en teoría y nulo en la práctica, muchos periodistas cuya labor ha sido informar veraz y oportunamente a las personas de lo que sucede a nuestro alrededor han sido amenazados de muerte, secuestrados, y en los casos más extremos asesinados.
En los albores del siglo XXI el mundo se desangra en innumerables guerras, sus motivos son confusos o escondidos tras la mascara de la lucha contra el terrorismo o la búsqueda del socialismo de Marx, en medio de una atmósfera donde se respira desigualdad social y corrupción.
Lo único cierto de todo esto es que la sociedad en general paga las consecuencias del sometimiento de los gobiernos autoritarios, de los grupos extremistas, terroristas, que quieren que sus atrocidades nunca se conozcan, pero la labor de los periodistas está sujeta a presiones, pero trabajaremos superando esas presiones. Algunos osados héroes hacen caso omiso a las amenazas y se montan en un tren cuyo único destino fijo es el exilio, un secuestro o simplemente asesinarlos para silenciar a quienes ponen en peligro sus intereses.
Ese es el crudo contexto de nuestros días, de nuestra sociedad, donde los predadores de la libertad de prensa tratan de obstruir la realidad, de cubrir con un manto de sangre y dolor sus acciones, ya sean los narcoterroristas en Colombia, los gobiernos autoritarios en Asia, los actores de la violencia en Medio Oriente, Chávez en Venezuela Fidel y Raúl Castro en cuba, sea quien sea la realidad es triste y con un futuro no muy prometedor.
Las violaciones a la libertad de prensa parecen no tener fin y muchos periodista pierden su vida en pleno ejercicio de su labor, el caso más reciente que conmovió a la opinión mundial fue el asesinato del periodista cingalés Lasantha Wicrematunge, asesinado por denunciar la atrocidades de la guerra en Sri Lanka, la presunción de que el Gobierno cingalés está detrás del asesinato de Wicrematunge, es muy probable. Así lo dejó escrito en un conmovedor obituario publicado por el Sunday Lider tres días después de su asesinato.
La lista es extensa muchos mártires de la verdad están hoy desaparecidos asesinados o secuestrados en algún lugar del globo esperando que quizás sean liberados.
Los intereses políticos, económicos de los predadores de la libertad de prensa no han de oponerse a la libertad de expresión a la libertad de hacer llegar al mundo la realidad de una manera objetiva, clara, con el propósito de crear un espacio de pensamiento racional en medio de las bombas y de las balas cruzadas.
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