La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo
Por: Jorge Padilla Nassif
Por: Jorge Padilla Nassif
“Los esfuerzos de los paises Latinoaméricanos para implementar programas de comunicación para el desarrollo que propendan por el bienestar de sus pueblos”
A través de la historia, los diversos cambios sociales, políticos, económicos y culturales que ha vivido la humanidad han obligado a muchos de los teorizadores y estudiosos de la comunicación, a replantear, sus doctrinas teóricas sobre el verdadero papel de los Mass Media dentro de las sociedades, y qué tanto aportan a su crecimiento y desarrollo, entendido en términos de cambios al interior de la sociedad que beneficien a las clases más necesitadas.
En este orden de ideas, el periodista y teórico de la comunicación boliviano Luis Ramiro Beltrán Salmón, trabaja desde 1954 y 1964 en diversas naciones de América Latina en proyectos de comunicación en los sectores de la agricultura y la ganadería, a partir de planteamientos que terminarían definiéndose, en términos teóricos, como 'comunicación para el desarrollo'.
Beltrán se afianza en sus planteamientos especialmente después de que pasar cinco años en los Estados Unidos, donde se doctoró en Comunicación y Sociología en la Universidad de Michigan e integró a sus inquietudes una sólida formación académica. "Allá -ha señalado Beltrán- fue donde me encontré con las bases de la teorización sobre comunicación para el desarrollo"[1]
Precisamente en sus ensayo titulado: “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo, presentado en el III Congreso Panamericano de la Comunicación, Beltrán, esboza la problemática de la Comunicación para el Desarrollo en el contexto de la Sociedad de la Información en los países latinoamericanos.
El autor hace una introducción detallando de manera clara los acontecimientos históricos que propiciaron la aparición de un término que hasta mediados y final de la Segunda Guerra Mundial era desconocido dentro del ámbito de estudio de los medios de comunicación.
“Sólo cerca del final del primer quinquenio de la era post Hiroshima surgió con firmeza en el mundo la noción de “desarrollo” como sustituto de la de “progreso”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 4)
Esto de debía a la concepción mecanicista de los medios de comunicación señalando las teorías comunicativas de los efectos en las audiencias, las teorías político económicas de los medios de comunicación, en los cuales los objetivos principales de los mismos estaba guiado para la consecución de un benefician económico en Pro de los monopolios y cuyo supuesto fundamental es la “unidad de la "elite" de la sociedad, así como una subordinación de los demás sectores sociales a los intereses de la clase dominante”.
En este contexto los medios de comunicación no cumplían con su fin social el cual es propender por el desarrollo de los pueblos, dado que por su carácter de masividad, deben proyectar en sus audiencias, usos adecuados para la satisfacción de las necesidades.
En las postrimerías de la década de los años 40, Los Estados Unidos de America, desarrollaron una política de Asistencia Técnica y Financiera para los países de Latinoamérica que habían apoyado la causa contra el régimen nazifacista. Esta política de ayuda conocida como el Punto Cuatro, era para America latina lo que para Europa en esa época se denomino el Plan Marshall que buscaba reconstruir económica y socialmente a la Europa devastada por la guerra.
“El programa proporcionaba a los gobiernos, incluyendo desde luego a los de Latinoamérica, apoyo para ampliación y mejoramiento de infraestructura de caminos, vivienda, electricidad, agua potable y alcantarillado. Por otra parte, estableció con dichos gobiernos servicios cooperativos de agricultura, salud y educación a partir del inicio de la década de 1950. Comprendiendo que la acción Pro desarrollo en estos campos requería provocar por persuasión educativa cambios de conducta tanto en funcionarios como en beneficiarios, incluyó en cada uno de esos servicios sociales una unidad dedicada a la información de apuntalamiento a los fines del respectivo sector. Y esta medida llegaría a constituir una de las raíces mayores de la actividad que sólo varios años después iría a conocerse como “comunicación para el desarrollo”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 5)
Ante este contexto, Beltrán, expone en su ensayo la forma como se gestaron y consolidaron proyectos de comunicación para el desarrollo en los países latinoamericanos.
Presenta como uno de los principales proyectos pioneros de la comunicación para el desarrollo en America el de las Radioescuelas en Colombia, es preciso señalar que fue el primer país del continente en usar la radio con fines educativos, a este antecedente colombiano se le suma la experiencia de la cadena de radio –mineras indígenas de Bolivia, estos procesos de comunicación le proporcionaron a esta comunidades una forma de expresión abierta que al final sufrieron represión gubernamental.
Todos estos programas pioneros de la comunicación para el desarrollo carecieron de fundamentos teóricos firmes que permitieran su uso y aplicación en contextos distintos, hasta que en Estados Unidos, un ramillete de sociólogos y comunicólogos desarrollaron diferentes teorías y planteamientos entorno a la comunicación y su relación con el desarrollo de las sociedades.
Entre ellas sobresalen las del tradicionalismo a la modernidad de Daniel Lerner, la Difusión de innovaciones de Everett Rogers y Clima para el cambio del teórico Wilbur Schramm.
De igual forma en el documento se muestra la otra cara de la moneda que ha impedido el libre desarrollo social y económico de los pueblos latinoamericanos. La teoría de la dependencia, propuesta por varios economistas y científicos, afirma que uno de los factores que inhiben el desarrollo de los pueblos es su exagerado endeudamiento externo.
Dentro de esta concepción, el autor señala que las debacles económicas, la crisis del petróleo y el capitalismo, han llevado a las débiles economías latinoamericanas hacer recortes en gastos públicos, afectando de manera directa la inversión social y por ende el desarrollo.
Frente a esta problemática, Beltrán señala en su documento que hay que entender el desarrollo como: “un proceso dirigido de profundo y acelerado cambio sociopolítico que genere transformaciones sustanciales en la economía, la ecología y la cultura de un país a fin de favorecer el avance moral y material de la mayoría de la población del mismo en condiciones de dignidad, justicia y libertad.”
En la década de 1970, se repensó el modelo comunicativo lineal de Harold Lasswell, que rea concebido como mecanicista y percibía ala comunicación como un proceso unidireccional en el cual el receptor tomaba una postura de pasividad exagerada ante los mensajes que recibía.
Con el surgimiento de la teoría de los efectos limitados en las audiencias, los medios dejaron de tener ese carácter de omnipotencia y desiste de percibir a La audiencia como una masa homogénea puesto que cada miembro tiene características que lo hacen diferente a otro, por lo tanto, su conducta podrá ser diferente, dependiendo de su personalidad.
Aquí surgen los primeros intentos teóricos desde la comunicación para replantear el papel de los medios en la sociedad, es así como Paul Lazarsfeld, observará que los efectos de los mensajes están fuertemente condicionados por el contexto social al que el individuo pertenece, lo que significa que el modo en que se produce la valoración de un mensaje se haya incidida por la influencia que otros significativos ejercen sobre el individuo.
En términos generales, el documento de Beltrán hace un detallado análisis del surgimiento de procesos comunicativos hasta llegar a un punto el cual surge un concepto de la comunicación ligado al cambio social haciendo referencia a un proceso de diálogo público a través del cual las personas definen quiénes son, qué es lo que quieren, y cómo lo pueden obtener. Es un cambio positivo en la vida de las personas – asumiendo el cambio como ellos mismos lo definen. Busca particularmente mejorar las vidas de las personas marginalizadas política y económicamente, y se apoya en principios de tolerancia, auto-determinación, equidad, justicia social y participación activa de todos
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