Análisis...
Editado por: Jorge Padilla Nassif
Hace varias décadas el sociólogo canadiense Marshall McLuhan acuñó el término de aldea global, que refiere la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.
Hoy estamos siendo testigos de un proceso tecnológico arrollador. Las tecnologías de la información TIC, s se han convertido en una herramienta indispensable en lo tendiente a la utilización de estas en materia de educación, desarrollo y comunicación.
La globalización ha dado paso a un proceso de intercambio de información con marcadas tendencias culturales a la cual se le ha denominado sociedad de la información, este término hace referencia a un conglomerado conectado a través de herramientas tecnológicas que hacen posible una comunicación a distancias.
Muchos estudiosos de los Mass Media han propuesto que la sociedad debe superar esta fase del proceso y llegar aun nivel que muchos teóricos de la comunicación han planteado como el cambio de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Al final esto no resulta ser más que una mera concepción del mundo globalizado.
La definición clásica de información difiere del concepto de comunicación en la medida que el proceso genera feed back o retro alimentación, elemento fundamental del entendimiento y de los procesos cognitivos.
En este orden de ideas tener al alcance un mundo de posibilidades de información no es suficiente si no se aprende a utilizarla en beneficio propio y ese es precisamente el problema de muchas sociedades tercer mundistas que también están aisladas del proceso debido a las dificultades del acceso a la información.
Resulta poco creíble que en está época de Internet, banda ancha, celulares y satélites, todavía haya un gran porcentaje de comunidades en especial de países del tercer mundo que aún no tengan un libre acceso a la información.
Ha esto se le suma las múltiples violaciones a la libertad de presa y a las restricciones dictatoriales de los gobiernos totalitarios.
"Los ciudadanos del Tercer Mundo son en muchos sentidos los lisiados de la "aldea mundial", enfrentan más dificultades que el resto para acceder a la información o para participar en los procesos decisorios", dice el editor de la Revista del Sur, Roberto Bissio, quien señala no obstante que el uso del correo electrónico se puede convertir en un instrumento poderoso para las sociedades del Sur, como lo es para las personas discapacitadas en todas partes.
Esta brecha digital que separa a un mundo tecnológico y mediatizado de otro aislado y reprimido es la muestra más grande de la desigualdad que impera en esta época de transformaciones, si bien es un proceso con tendencias globales, aun no ha logrado concentrar su accionar en las comunidades ávidas y necesitadas de profundas transformaciones globales.
La Periodista británica, Sally Burch, directora ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), señala que “Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hacer referencia a un fenómeno -actual o futuro-, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo bagaje ideológico”
Así, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que estamos viviendo o en la cual deseamos vivir, va hacer blanco de enconados debates “una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de sociedad”
Es estos momentos toda concepción teórica sobre el tema resulta cíclica y sólo generará mayores diferencias, pero algunos investigadores han replanteado el concepto haciendo una nueva concepción de sociedad y procesos productivos.
En esta categoría nos referiremos a Manuel Castells este sociólogo español es uno de los investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad reconocida en la materia.
Castells prefiere el término “sociedad informacional” antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” [1]
Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (...) Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo un elemento decisivo del sistema de producción” [2]
Debido a estas diferencias teóricas es preciso entender el proceso como un sistema cambiante en el cual interviene elementos de orden cultural, Social y económico, todo esfuerzo que se haga para cerrar la brecha digital existente es un paso más para la consolidación de un desarrollo equitativo.
[1] Castells, Manuel. 2002 “La dimensión cultural de Internet”, Universitat Oberta de Catalunya, tomado de la Publicación titulada sociedad de la información /sociedad del conocimiento de Sally Burch.
[2] idem citación p. 58.
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