lunes, 24 de agosto de 2009

De La Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento.


Análisis...

Editado por: Jorge Padilla Nassif

Hace varias décadas el sociólogo canadiense Marshall McLuhan acuñó el término de aldea global, que refiere la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.

Hoy estamos siendo testigos de un proceso tecnológico arrollador. Las tecnologías de la información TIC, s se han convertido en una herramienta indispensable en lo tendiente a la utilización de estas en materia de educación, desarrollo y comunicación.

La globalización ha dado paso a un proceso de intercambio de información con marcadas tendencias culturales a la cual se le ha denominado sociedad de la información, este término hace referencia a un conglomerado conectado a través de herramientas tecnológicas que hacen posible una comunicación a distancias.

Muchos estudiosos de los Mass Media han propuesto que la sociedad debe superar esta fase del proceso y llegar aun nivel que muchos teóricos de la comunicación han planteado como el cambio de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Al final esto no resulta ser más que una mera concepción del mundo globalizado.

La definición clásica de información difiere del concepto de comunicación en la medida que el proceso genera feed back o retro alimentación, elemento fundamental del entendimiento y de los procesos cognitivos.

En este orden de ideas tener al alcance un mundo de posibilidades de información no es suficiente si no se aprende a utilizarla en beneficio propio y ese es precisamente el problema de muchas sociedades tercer mundistas que también están aisladas del proceso debido a las dificultades del acceso a la información.

Resulta poco creíble que en está época de Internet, banda ancha, celulares y satélites, todavía haya un gran porcentaje de comunidades en especial de países del tercer mundo que aún no tengan un libre acceso a la información.

Ha esto se le suma las múltiples violaciones a la libertad de presa y a las restricciones dictatoriales de los gobiernos totalitarios.

"Los ciudadanos del Tercer Mundo son en muchos sentidos los lisiados de la "aldea mundial", enfrentan más dificultades que el resto para acceder a la información o para participar en los procesos decisorios", dice el editor de la Revista del Sur, Roberto Bissio, quien señala no obstante que el uso del correo electrónico se puede convertir en un instrumento poderoso para las sociedades del Sur, como lo es para las personas discapacitadas en todas partes.

Esta brecha digital que separa a un mundo tecnológico y mediatizado de otro aislado y reprimido es la muestra más grande de la desigualdad que impera en esta época de transformaciones, si bien es un proceso con tendencias globales, aun no ha logrado concentrar su accionar en las comunidades ávidas y necesitadas de profundas transformaciones globales.

La Periodista británica, Sally Burch, directora ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), señala que “Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hacer referencia a un fenómeno -actual o futuro-, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo bagaje ideológico”

Así, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que estamos viviendo o en la cual deseamos vivir, va hacer blanco de enconados debates “una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de sociedad”

Es estos momentos toda concepción teórica sobre el tema resulta cíclica y sólo generará mayores diferencias, pero algunos investigadores han replanteado el concepto haciendo una nueva concepción de sociedad y procesos productivos.

En esta categoría nos referiremos a Manuel Castells este sociólogo español es uno de los investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad reconocida en la materia.

Castells prefiere el término “sociedad informacional” antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” [1]

Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (...) Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo un elemento decisivo del sistema de producción” [2]

Debido a estas diferencias teóricas es preciso entender el proceso como un sistema cambiante en el cual interviene elementos de orden cultural, Social y económico, todo esfuerzo que se haga para cerrar la brecha digital existente es un paso más para la consolidación de un desarrollo equitativo.




[1] Castells, Manuel. 2002 “La dimensión cultural de Internet”, Universitat Oberta de Catalunya, tomado de la Publicación titulada sociedad de la información /sociedad del conocimiento de Sally Burch.
[2] idem citación p. 58.

Reseña del Documento de Luis Beltrán Salmón

La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo

Por: Jorge Padilla Nassif

“Los esfuerzos de los paises Latinoaméricanos para implementar programas de comunicación para el desarrollo que propendan por el bienestar de sus pueblos”

A través de la historia, los diversos cambios sociales, políticos, económicos y culturales que ha vivido la humanidad han obligado a muchos de los teorizadores y estudiosos de la comunicación, a replantear, sus doctrinas teóricas sobre el verdadero papel de los Mass Media dentro de las sociedades, y qué tanto aportan a su crecimiento y desarrollo, entendido en términos de cambios al interior de la sociedad que beneficien a las clases más necesitadas.

En este orden de ideas, el periodista y teórico de la comunicación boliviano Luis Ramiro Beltrán Salmón, trabaja desde 1954 y 1964 en diversas naciones de América Latina en proyectos de comunicación en los sectores de la agricultura y la ganadería, a partir de planteamientos que terminarían definiéndose, en términos teóricos, como 'comunicación para el desarrollo'.

Beltrán se afianza en sus planteamientos especialmente después de que pasar cinco años en los Estados Unidos, donde se doctoró en Comunicación y Sociología en la Universidad de Michigan e integró a sus inquietudes una sólida formación académica. "Allá -ha señalado Beltrán- fue donde me encontré con las bases de la teorización sobre comunicación para el desarrollo"[1]

Precisamente en sus ensayo titulado: “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo, presentado en el III Congreso Panamericano de la Comunicación, Beltrán, esboza la problemática de la Comunicación para el Desarrollo en el contexto de la Sociedad de la Información en los países latinoamericanos.

El autor hace una introducción detallando de manera clara los acontecimientos históricos que propiciaron la aparición de un término que hasta mediados y final de la Segunda Guerra Mundial era desconocido dentro del ámbito de estudio de los medios de comunicación.

“Sólo cerca del final del primer quinquenio de la era post Hiroshima surgió con firmeza en el mundo la noción de “desarrollo” como sustituto de la de “progreso”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 4)

Esto de debía a la concepción mecanicista de los medios de comunicación señalando las teorías comunicativas de los efectos en las audiencias, las teorías político económicas de los medios de comunicación, en los cuales los objetivos principales de los mismos estaba guiado para la consecución de un benefician económico en Pro de los monopolios y cuyo supuesto fundamental es la “unidad de la "elite" de la sociedad, así como una subordinación de los demás sectores sociales a los intereses de la clase dominante”.

En este contexto los medios de comunicación no cumplían con su fin social el cual es propender por el desarrollo de los pueblos, dado que por su carácter de masividad, deben proyectar en sus audiencias, usos adecuados para la satisfacción de las necesidades.

En las postrimerías de la década de los años 40, Los Estados Unidos de America, desarrollaron una política de Asistencia Técnica y Financiera para los países de Latinoamérica que habían apoyado la causa contra el régimen nazifacista. Esta política de ayuda conocida como el Punto Cuatro, era para America latina lo que para Europa en esa época se denomino el Plan Marshall que buscaba reconstruir económica y socialmente a la Europa devastada por la guerra.

“El programa proporcionaba a los gobiernos, incluyendo desde luego a los de Latinoamérica, apoyo para ampliación y mejoramiento de infraestructura de caminos, vivienda, electricidad, agua potable y alcantarillado. Por otra parte, estableció con dichos gobiernos servicios cooperativos de agricultura, salud y educación a partir del inicio de la década de 1950. Comprendiendo que la acción Pro desarrollo en estos campos requería provocar por persuasión educativa cambios de conducta tanto en funcionarios como en beneficiarios, incluyó en cada uno de esos servicios sociales una unidad dedicada a la información de apuntalamiento a los fines del respectivo sector. Y esta medida llegaría a constituir una de las raíces mayores de la actividad que sólo varios años después iría a conocerse como “comunicación para el desarrollo”. Beltrán Salmón, Luis, “La Comunicación para el Desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de Medio Siglo (Pág. 5)

Ante este contexto, Beltrán, expone en su ensayo la forma como se gestaron y consolidaron proyectos de comunicación para el desarrollo en los países latinoamericanos.

Presenta como uno de los principales proyectos pioneros de la comunicación para el desarrollo en America el de las Radioescuelas en Colombia, es preciso señalar que fue el primer país del continente en usar la radio con fines educativos, a este antecedente colombiano se le suma la experiencia de la cadena de radio –mineras indígenas de Bolivia, estos procesos de comunicación le proporcionaron a esta comunidades una forma de expresión abierta que al final sufrieron represión gubernamental.

Todos estos programas pioneros de la comunicación para el desarrollo carecieron de fundamentos teóricos firmes que permitieran su uso y aplicación en contextos distintos, hasta que en Estados Unidos, un ramillete de sociólogos y comunicólogos desarrollaron diferentes teorías y planteamientos entorno a la comunicación y su relación con el desarrollo de las sociedades.

Entre ellas sobresalen las del tradicionalismo a la modernidad de Daniel Lerner, la Difusión de innovaciones de Everett Rogers y Clima para el cambio del teórico Wilbur Schramm.

De igual forma en el documento se muestra la otra cara de la moneda que ha impedido el libre desarrollo social y económico de los pueblos latinoamericanos. La teoría de la dependencia, propuesta por varios economistas y científicos, afirma que uno de los factores que inhiben el desarrollo de los pueblos es su exagerado endeudamiento externo.

Dentro de esta concepción, el autor señala que las debacles económicas, la crisis del petróleo y el capitalismo, han llevado a las débiles economías latinoamericanas hacer recortes en gastos públicos, afectando de manera directa la inversión social y por ende el desarrollo.

Frente a esta problemática, Beltrán señala en su documento que hay que entender el desarrollo como: “un proceso dirigido de profundo y acelerado cambio sociopolítico que genere transformaciones sustanciales en la economía, la ecología y la cultura de un país a fin de favorecer el avance moral y material de la mayoría de la población del mismo en condiciones de dignidad, justicia y libertad.”

En la década de 1970, se repensó el modelo comunicativo lineal de Harold Lasswell, que rea concebido como mecanicista y percibía ala comunicación como un proceso unidireccional en el cual el receptor tomaba una postura de pasividad exagerada ante los mensajes que recibía.

Con el surgimiento de la teoría de los efectos limitados en las audiencias, los medios dejaron de tener ese carácter de omnipotencia y desiste de percibir a La audiencia como una masa homogénea puesto que cada miembro tiene características que lo hacen diferente a otro, por lo tanto, su conducta podrá ser diferente, dependiendo de su personalidad.

Aquí surgen los primeros intentos teóricos desde la comunicación para replantear el papel de los medios en la sociedad, es así como Paul Lazarsfeld, observará que los efectos de los mensajes están fuertemente condicionados por el contexto social al que el individuo pertenece, lo que significa que el modo en que se produce la valoración de un mensaje se haya incidida por la influencia que otros significativos ejercen sobre el individuo.
En términos generales, el documento de Beltrán hace un detallado análisis del surgimiento de procesos comunicativos hasta llegar a un punto el cual surge un concepto de la comunicación ligado al cambio social haciendo referencia a un proceso de diálogo público a través del cual las personas definen quiénes son, qué es lo que quieren, y cómo lo pueden obtener. Es un cambio positivo en la vida de las personas – asumiendo el cambio como ellos mismos lo definen. Busca particularmente mejorar las vidas de las personas marginalizadas política y económicamente, y se apoya en principios de tolerancia, auto-determinación, equidad, justicia social y participación activa de todos
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1 comunicación y sociedad, perfil biográfico BND
Infoamerica.

domingo, 9 de agosto de 2009

A propósito de las "bases"

La Paranoia Política..

El conflicto desatado en torno al “acuerdo militar” que permitiría la presencia de militares y contratistas norteamericanos y la utilización de bases colombianas para operaciones militares contra el narcotráfico y el terrorismo, - y que se ha señalado que es la actualización del Plan Colombia- es una muestra de la paranoia política en la que algunos gobiernos de Ultra izquierda quieren inculcar en las nobles democracias de América Latina.

Resulta irrisoria la posición anti imperialista de uno de los personajes que amenaza con censuras a la libertad de prensa en su país, cuando él mismo pregona un sueño bolivariano que suprime libertades, golpea a la oposición y crea así una clase de dictadura donde la única opinión valida es la suya.

Las declaraciones entrometidas del “Hijo de Bolívar y su Escudero Fiel” son un ejemplo claro de la poca asimilación de la realidad política que tienen estos gobernantes.

Los tiempos políticos en América y el mundo han cambiado, estamos viviendo una época donde la diplomacia y la política exterior desempeñan un papel importante para mantener los lazos de unión entre los pueblos.

Estados Unidos tiene un nuevo presidente, una economía golpeada y aunque sus prioridades estén ahora en el Medio Oriente, en el problema del narcotráfico en la frontera con México y en recuperar su economía, no significa que sus relaciones con los países latinoamericanos estén erigidas sobre esas bases ya retrogradas de la doctrina Monroe.

El reciente periplo del presidente Uribe por siete países de Suramérica y las voces de respeto que los mandatarios le manifestaron por las decisiones que tome el gobierno frente al tema del “Acuerdo Militar” demuestran que los personajes que desestabilizan la región son y serán los mismos. Parece que siguieran en plena guerra fría, donde comunistas y capitalistas recelaban de la cercanía o influencia de uno y del otro en algún lugar del mundo.

Colombia necesita hoy acabar con el narcotráfico, el cual es el motor del terrorismo, ese mismo que lo ha desangrado por más de 70 años. Esta estrategia militar no es más que una cooperación entre dos naciones que buscan un objetivo común, no son para atacar al “comandante en Jefe”, al que nadie le pone querellas por sus relaciones con Rusia.

El 70 por ciento del país apoya este acuerdo. Los colombianos han aprendido que este problema hace rato dejó de ser sólo de Colombia y lo digo por las complacientes y casi compinches afinidades de los dos vecinos tienen con los grupos subversivos que según Chávez “no son terroristas pero hacen uso de acciones terroristas”.

Chávez habló de Guerra. Un término fuerte. En este contexto los países de América latina deberían utilizar estos focos de opinión y debate – Unasur- para poner en común sus prioridades, unir esfuerzos para acabar con los problemas de la región y deberían identificar quienes son en realidad las amenazas para la paz regional.